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martes, 17 de julio de 2018

Nauseabundos ladrones políticos y magistrados arrebatan el pan de los pobres

Para contenerlos urgen episodios épicos de instituciones y personas con valor moral. A estos modernos ladrones con una nueva legislación penal, deben ser calificados como “traidores a la patria” y aplicarles un juicio sumario para condenarlos y  obligarlos mientras vivan, a trabajos forzados entre ellos a construir trochas carrozables.

Por: Amaro Rodríguez Santillán

No podemos sentir a nuestra conciencias en paz, si no levantamos nuestra voz, frente a un gigantesco y nauseabundo iceberg que emerge entre la sociedad peruana, conformado por políticos del más alto nivel y funcionarios del mismo rango, como magistrados, quienes amparados en su ambición por enriquecerse robando el dinero de los más pobres, ennegrecen la frágil democracia peruana.

La historia se repite, no olvidemos que durante la guerra del Pacífico entre Perú y Chile, el pueblo patriota de deshizo de sus pertenencias de valor durante el gobierno de Prado, para que funcionarios fueran a Europa a comprar armas y equipos para fortalecer a nuestro ejército, que valientemente defendía a nuestra patria.

Las armas nunca llegaron, el dinero dio nacimiento de fortunas, no importando la vida de los soldados, ni nuestra soberanía nacional y así sucumbieron como lo hizo Francisco Bolognesi hace 138 años en Arica y al término de la guerra los ganadores en el Perú, fueron los traidores a la patria, historia que jamás debe repetirse.

A estos modernos ladrones con una nueva legislación penal, deben ser calificados como “traidores a la patria” y aplicarles un juicio sumario para condenarlos y  obligarlos mientras vivan, a trabajos forzados entre ellos a construir trochas carrozables, para incorporar a la red vial a cientos de pequeños pueblos que sufren mucho por falta de carreteras.

Sin duda alguna de continuar profundizándose las investigaciones y conocer la enmarañada red de corrupción, será necesario se dé en el ámbito de nuestra patria, para garantizar la intangibilidad de los dineros públicos, espectaculares episodios épicos liderados por instituciones probas y de personas naturales que compartan la misma misión patriótica para cercenar la corrupción en lo posible.